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    SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID
                                           - 53 edición -
                                                      del 24 de octubre al 1 de noviembre 2008

 
 

ESPIGA DE ORO, SECCIÓN OFICIAL...

   Estómago, de Marcos Jorge.

por Jorge González

  “Y ya lo ve, esa niña atravesó lo peor del camino, las cosas más ruines entre las ruines y llegó sana y salva a la otra orilla, con una sonrisa en los labios. Bueno, eso de la sonrisa en los labios, no lo digo porque yo lo sepa, sino porque así lo oí decir.”
                                          de “Tereza Batista cansada de guerra”, de Jorge Amado.

Inspirándose en la tradición literaria brasileña más arraigada, Estómago, del joven director brasileño Marcos Jorge, desarrolla su propia visión de la pobreza a través de una fábula que combina la gastronomía con el poder y el sexo. La historia de Raimundo Nonato se enmarca, por lo tanto, dentro de un dulce neorrealismo que intenta explorar las condiciones sociales y las actitudes vitales de sus personajes, representando a una parte muy determinada de la sociedad brasileña, a la vez que refiere situaciones y formas de vida universales.

La forma de narración es subjetiva, a través de la voz en off del protagonista, y durante dos momentos bien diferenciados de su vida: su experiencia como pinche de cocina en un prestigioso restaurante italiano y su estancia en una de las peores cárceles de Brasil. El montaje paralelo alterna ambas situaciones vitales, conectándolas al final, cuando Raimundo Nonato realiza el acto definitivo que marcará su destino.

La carrera por la conquista de un puesto digno en una sociedad tan clasista está plagada de obstáculos, pero también de una filosofía hedonista de pequeños placeres. Nonato descubre la cocina italiana a la vez que mantiene relaciones libidinosas con Iria, una prostituta de buen apetito, con la que establece un ancestral intercambio de sexo por comida. El protagonista no sólo disfruta de su particular carpe diem, sino que usa sus armas de buen cocinero para ir ascendiendo en la jerarquía, haciendo bueno el refrán de que por donde primero se convence es por el estómago.

Sin embargo, esto es todo a lo que conduce la película. La historia de Nonato oculta la realidad social de su país y el cine de Marcos Jorge se ve resentido por una falta de compromiso. La fotografía, formada por combinaciones de rojos y verdes apagados, y la música ayudan a dulcificar el cóctel, intensificando la idea de fábula no infantil, aunque vacía de crítica social.

Esta curiosa manera de contar la vida de los desarrapados y desposeídos que mezcla las historias más trágicas con humor muy irónico e inesperados destellos de alegría proviene de la tradición literaria brasileña, personificada en la figura de Jorge Amado. En sus novelas, la irreverencia, el humor y la ternura solidaria sirven para mantener el ritmo alerta y que las ideas más importantes profundicen mejor en el pensamiento del lector. Según el propio literato, los más pobres siempre han sido el objetivo crucial de su prosa:

¿Qué otra cosa he sido si un novelista de putas y vagabundos? Si alguna belleza existe en lo que escribí proviene de esos desposeídos, de esas mujeres marcadas con hierro candente, los que están al borde de la muerte en el último escalón del abandono.

El ejemplo viene a colación, ya que Jorge Amado usa el humor y la ironía de una manera muy especial, con una forma de escribir muy desenfadada y fluida, aunque esto no minimiza lo verdaderamente importante, la sátira social ¿Dónde ha quedado ese cine tan vitalista y comprometido demandado por otros compatriotas, como Glauber Rocha o Carlos Diegues?

En Estómago no existe el mínimo rasgo de eso y se desaprovecha una ocasión única para profundizar en la situación actual del país (la acción es totalmente atemporal para dar un supuesto carácter de universalidad). Según G. Rocha, el comportamiento normal de uno que pasa hambre es la violencia y ésta no es primitiva. La estética de la violencia, antes de ser primitiva es revolucionaria. Es cuando el colonizador se da cuenta de la existencia del colonizado.

Al final, el acto violento podría haber sido una manifestación de la oposición del individuo contra su jefe y la sociedad, pero sin embargo todo se queda en un maremagnum de gastronomía, sexo y asesinato que se parece más un lujoso postre que a una crítica en sí. Tampoco el personaje lo pasa tan mal en la película. A todos nos han entrado ganas de ponerse en su piel, con un trabajo sin responsabilidad y sexo asegurado por la noche.

Estoy seguro que la película gustará mucho en Brasil a empresarios y políticos, y es porque realmente no se mete a fondo con la situación del país. Hace un amago pero nada más. Creo que en un país como Brasil no se puede ir con medias tintas y la falta de compromiso social es imperdonable. La película apunta a eso pero no entra en el tema a fondo, y eso me molesta profundamente. Aún así se pasa un buen rato, pero nada más.

JORGE D. GONZÁLEZ SÁENZ

 

 

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