Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino

Zubin Mehta, director
Denis Matsuev, piano                                     

Centro Cultural Miguel Delibes. Sala Sinfónica
(Valladolid) 27 de enero de 2011
Crónica por Gracia Mª Gil Martín

Sergei Rachmaninov
Concierto para piano y orquesta nº 3 en Re menor, Op. 3 0
Igor Stravinsky
Le Sacre du printemps [La Consagración de la primavera], ballet

¿Alguna vez han visto en el Auditorio Miguel Delibes el cartel de “localidades agotadas”? Yo sí, el jueves 27 de enero.

Observé un hall de entrada rebosante de un público nervioso, expectante ante lo que vendría minutos después: La Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino frente a la batuta del gran director Zubin Mehta, interpretando en la primera parte el Concierto para piano y orquesta Nº 3 en Re menor, Opus 30 de Sergei Rachmaninov (1873-1943) en manos del solista ruso Denis Matsuev y la Consagración de la primavera de Igor Stravinsky (1882-1971) en la segunda…No quedarían decepcionados. ¡El magnífico concierto superó sus predicciones!

Observar a Zubin Mehta dirigir es un hecho apasionante y curioso. La sutilidad en los movimientos de sus manos resulta, a ojos de un inexperto, algo insuficientes. Muchos directores de orquesta son conocidos por sus aspavientos y sus violentos y antinaturales cambios de postura, desvelando en gran medida la dinámica musical y el carácter de cada pasaje. Mehta es todo lo contrario. Bajo su batuta, el oyente puede admirarse y descubrir por sí mismo cada línea melódica, cada armonía, cada ritmo, gracias a un conjunto de movimientos corporales delicados, amables, en un lenguaje particular entre él y los miembros de la orquesta, que descifran su significado convirtiéndolo en música.

El Concierto para piano y orquesta nº3 en Re menor de Rachmaninov ocupó la primera parte del concierto. Dicen que es de los más difíciles de interpretar y yo particularmente, no lo dudo. Está compuesto en tres movimientos: Allegro ma non tanto, Intermezzo: Adagio y Finale.
El Allegro presenta el tema, consistente en una sencilla y simétrica línea melódica, ni siquiera polifónica, que será desarrollado más tarde. Recurrirá a él a lo largo de este primer movimiento hasta tres veces. Esta primera parte está plagada de progresiones (repetición de un modelo melódico a distinta altura, ya sea ascendente o descendente), usos de dinámicas con gran efecto expresivo, como piano súbito, y un discreto acompañamiento de la orquesta, donde me llama la atención el papel del viento metal, en especial de las trompas.

El ambiente que genera el segundo movimiento es realmente envolvente. Mezcla armonías completamente románticas que siguen los esquemas canónicos, con secciones mucho más transgresores de la tonalidad (con cierta medida, por supuesto). Algunas escalas recuerdan vivamente a Chopin y sus contemporáneos, lo que demuestra que Rachmaninov conocía el lenguaje pianístico a la perfección, pero era capaz de escribir elementos nuevos, más personales.

El final responde al típico esquema concertístico, vigoroso y con un papel orquestal mucho más importante que en anteriores movimientos, así como un diálogo constante con el piano.

El solista, Denis Matsuev es especialista en música rusa. Ha ganado infinidad de premios y es realmente espectacular verle tocar el piano. Se nota que tiene asimilada y aprendida la participación de la orquesta y las intervenciones de su instrumento también. Superó muy fácilmente la dificultad técnica que entraña esta obra, además del carácter de la música rusa y de Rachmaninov en particular.

El público salió al descanso aún impactado por las manos de Matsuev y previendo que si en esta parte, la intensidad y la emoción había sido palpable, en la segunda, lo sería mucho más.

Hablar de Stravinsky y su Consagración de la Primavera es hablar de una de sus obras más representativas de su personalidad y del objetivo que perseguía en esta etapa de su proceso compositivo: Manejar el tiempo.
En cada época de la historia musical, podemos, aunque de manera excesivamente simplista, extraer una característica: Renacimiento: reflejo de la música vocal; Barroco: Bajo continuo: Clasicismo: Melodía; Romanticismo: Armonía. Desde los primeros años del Siglo XX, se buscan elementos nuevos. Parámetros como el ritmo, las texturas, los juegos acústicos y tímbricos, son ahora lo que buscan los compositores para llamar la atención, porque ya todo está inventado. La elección de Stravisnky son los juegos rítmicos, que transmiten inquietud, violencia, inestabilidad ¡un desasosiego prácticamente real! La repetición “machaconeante” de elementos rítmicos, logran este efecto. Cuando crees que vas a descansar porque escuchas alguna idea nueva….vuelve a comenzar!! El papel de la percusión en esta obra es fundamental. Todo gira en torno a ella. Un gran peso también lo lleva el viento metal.

El público latía con cada compás, casi sin respiración. La fuerza dramática de la orquesta y de esta obra en general, es brutal. Digno de ver en directo. Y en manos de Mehta, más.

Fue una noche apasionante y realmente vibrante. Si hubiera habido más localidades, se habrían vendido, eso es seguro. Hasta la Reina de España Doña Sofía, pudo disfrutar desde una privilegiada posición de este concierto, aprovechando una visita a la Casa de la India de nuestra ciudad, esa misma mañana.

Texto: Gracia Mª Gil Martín              
Fotos : maggiofiorentino.blogspot.com              

 

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