YARON HERMAN TRÍO


Centro Cultural Miguel Delibes
Sala de Cámara (Valladolid).
                                    

29 de enero de 2011
Crónica por Jesús Ignacio Macías

El pasado sábado 29 de Enero el pianista israelí Yaron Herman acompañado de sus dos colegas franceses Stephane Kérecki (al contrabajo) y Cedric Bec (batería) nos ofreció en el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid un sorprendente concierto, tanto para aquellos que conocen su obra como para los que se asoman a su música por primera vez.

Yaron Herman es un pianista de 30 años, mejor dicho, es un virtuoso pianista de Jazz contemporáneo de 30 años, esto supone que hay puestos mil ojos en él, y muchísimas expectativas de futuro, y la verdad es que después de ver el concierto del pasado sábado, no nos quedan dudas de que muchas de ellas se cumplirán.

Herman se presentó con su trío y básicamente se centró en la presentación de su último trabajo, “Follow the White Rabbit”, y eso fue más que suficiente para darnos casi dos horas de concierto prácticamente sin pausas entre tema y tema.

La verdad es que la portada de este último trabajo dice mucho, tanto del concierto que pudimos presenciar como de la obra de Herman en general. Un conejo que sale de una chistera, haciendo referencia tanto a Alicia en el País de las Maravillas como a un mago que saca un conejo de su chistera… En definitiva, SORPRESA!!! Realmente esa es la sensación que uno tiene viendo a Herman en directo, su ideal de anteponer la improvisación al estatismo y la rigidez de las canciones estándar del jazz hace que aunque seas capaz de reconocer temas y melodías en los inicios de las canciones (algo habitual en los estándar de Jazz), después todo tiende a desvanecerse y a ir creciendo, en un mar improvisativo por parte de Herman que, poco a poco y gracias al evolutivo y mecánico ritmo que marcan el contrabajo y la batería, hace que todo se vaya acelerando pasando de lo más sutil a unos finales potentes que consiguen transmitir precisamente lo que buscan, esa sensación de clímax final.

En todos sus temas sin excepción se cumple esta premisa improvisativa-evolutiva. Después de una mínima referencia al tema central todo avanza sin posibilidad de retroceso, tanto en los temas propios que Herman interpretó como fueron “Ein Gedi” o “Airlines”, como en las versiones de “Toxic” (Britney Spears) o “Heart Shaped Box” (Nirvana). En esa evolución se hace vital la sección rítmica formada por contrabajo y batería. En cuanto al contrabajo Stephane Kérecki su trabajo se centró en apoyar la unión rítmica piano-batería básicamente, ya que no interfirió para nada en el proceso creativo de Herman y muy poco en el grupal. De hecho hay que apuntar que el sonido ligeramente saturado y distorsionado lo que hace es añadir un punto de presencia atmosférica a la banda lejos de buscar el sonido de madera clásico del contrabajo de Jazz, eso hace que el sonido en general del bajo sea un tanto sucio.

En cuanto a Cedric Bec, su papel en el grupo toma una importancia mucho más allá de lo aparente, montando en su ritmo a Herman y dándole la base necesaria para que su evolución en la improvisación sea efectiva. Sus ritmos evolucionan como las canciones, utilizando la mayor parte del tiempo escobillas y elementos suaves, y arrancando con las baquetas solo cuando la canción empieza a solicitar contundencia sin concesiones.

Ritmos más allá del jazz, blues clásico, rock, y sobretodo mucho funk a doble tiempo, y cortes rápidos que hacen que los temas se sostengan fantásticamente.

Como antes he apuntado, Yaron Herman incluyó en su largo concierto temas de Nirvana y Britney Spears, estos son sólo dos de los temas del “Pop” que Herman modifica sorprendentemente con sus dedos y su genio; otros que podemos encontrar en su obra son ejemplos como “Army of Me” de Bjork o “Message in a Bottle” de Police, que sólo denota una cosa, la cercanía de Herman y de muchos otros compositores e interpretes de Jazz Contemporaneo al “Pop”. Esto antes hubiera sido visto incluso mal desde distintos sectores clásicos y clasistas del Jazz tradicional, pero precedentes tan importantes como el lamentablemente desaparecido Esbjörn Svensson o Jamie Cullum no dejan de apuntar una corriente diferente al menos en lo que se refiere al piano contemporáneo de Jazz. La juventud de todos estos fantásticos músicos es sin duda algo diferenciador.

Es curioso que tanto Svensson como Herman indiquen como referencias e influencias destacadas no sólo a grupos de Jazz sino a bandas como RadioHead… algo que sin duda se puede relacionar con su concepto musical. Es importante apuntar que el hecho de que Herman y su trío tenga versiones de temas muy populares no le hace un grupo de Pop ni mucho menos, y cualquiera que se presente con esa idea en uno de sus conciertos saldrá muy decepcionado, porque el genial filtro del pianista hace casi irreconocibles los temas originales y los adapta brillantemente sin caer en el estatismo y en la mera versión que le podría reportar pretendida popularidad.

En conclusión, muy recomendable el Jazz de Herman para cualquier amante del piano de Jazz contemporáneo de grupos dinámicos, originales y atrevidos con un marcado punto de improvisación mucho más allá de los temas grabados y de los estados predefinidos, utilizando según el momento los ritmos, estilos y fraseados que mejor cuadran en ese día, en ese momento, y en esa ciudad… En este caso, en Valladolid el sábado 29 tuvimos suerte de ver a un generoso Yaron Herman que se alargó hasta en tres bises y que fue merecidamente muy aplaudido.

Habrá que estar muy atento a las evoluciones de este joven y genial pianista.

Texto: Jesús Ignacio Macías              
Fotos : Antonio Macías              

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