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ENRIQUE MORENTE Y LAGARTIJA NICK.-crónica
Enrique Morente, cante
Lagartija Nick: Antonio Arias (guitarra eléctrica), Víctor Lapido (guitarra eléctrica), Lorena Enjuto (bajo) y Ernesto Jiménez (batería)
Juan José Suárez, "Paquete" y David Cerreduela, guitarra flamenca; José Manuel Ruiz Motos, "Bandolero", percusión; Alfonso Losa, baile; Estrella Morente, artista invitada
Teatro de la Axerquía, Córdoba
9 de julio de 2009. 23:30h
Aforo: lleno
Hay muchas grandes figuras en la historia del flamenco, pero sólo unos pocos genios han sabido limpiarle las telarañas e impulsarlo realmente hacia adelante con dignidad. Cuando se habla de flamenco, al menos del último medio siglo de su historia, a cualqiera le viene a la cabeza, en primer lugar, Camarón de la Isla. Nadie duda de su grandeza, pero permítanme tomarme la libertad de opinar qe el malogrado mito ha engordado el artista a los ojos del público. Esto es normal: véase el reciente caso de Michael Jackson, ese cantante qe un segundo antes de morir era un zombie pederasta (ojo, esa es la imagen qe la sociedad tenía de él, no necesariamente la mía) y un segundo después ya era héroe mundial. No hay nada de raro en esto, pero si lo qe se consigue con la hiperidolatría del genio muerto es el ensombrecimiento de otros genios de igual o superior valía, entonces se comete una injusticia de libro. Hablábamos de Camarón y el ensombrecido, en este caso, es Enrique Morente.

Lo qe íbamos a escuchar en el Teatro de la Axerquía aquella noche era uno de sus discos más polémicos: "Omega", publicado en 1996 junto al grupo granadino (como él) de rock Lagartija Nick y reeditado el año pasado. Poco después de pasadas las 23:30h apareció el maestro Enrique Morente sobre el escenario acompañado de un corro de cantaores y una tenue iluminación (imprescindible en aqel mágico momento pero, por desgracia, impidió qe podamos ofrecer imágenes) y enseguida comenzaron a sonar los primeros ayeos de la noche en un contrapunto evocador de rezos medievales y arcaicas letanías: Morente y su tropa estaban configurando el cante desde una perspectiva anterior a su propio big-bang. Dramático.

La primera mitad del concierto, tal como explicó el maestro posteriormente y como han hecho en otras presentaciones de "Omega" en vivo, estaba hilada sobre todo a base de cantes flamencos, algunos, dicho sea de paso, extremadamente difíciles de clasificar y acompañado de su cuadro: "Flamenco de ahora y de hoy" era el título de esta primera parte. La voz de Morente lo llena todo, lo empapa todo de arabescos de larguísimo aliento, con infinidad de matices y cromatismos de belleza absolutamente inexplicable. Bulerías, granaínas y alegrías se fueron sucediendo, preparando el camino hacia "Omega": una "seguiriya lorquiana", en palabras del propio Morente.

Para la última pieza antes de encarar "Omega", entró un grupo de palmeras qe distorsionó con sus alaridos lo qe hasta ahora había sido toda una lección de flamenco, arte, virtuosismo, elaboración, maravilla y expresividad. Después subieron los Lagartija Nick y sin más dilación procedieron, junto con los más de diez músicos qe ya estaban reunidos en el escenario, a tirar por tierra todo lo hecho hasta el momento.

Y no lo digo en el buen ni en el mal sentido, sino todo lo contrario: "Omega" es un disco sin orden ni concierto, donde lo mismo aparece un tema de Leonard Cohen qe un verso de Lorca, un rasgueo qe un "powerchord", un "ayeo" qe un rugido. Es una amalgama, un "collage", un denso batiburrillo imposible de clasificar y aun de definir. Subjetivamente me vienen a la cabeza adjetivos como "kitsch", casposo, hortera y "friki", pero aún desconozco el motivo y si cualqiera de esos adjetivos es indicativo de qe realmente me gusta. En cualqier caso, lo criticable en la actuación qe nos ocupa fue el sonido. La mayor parte del tiempo no se escuchaba más qe una grisácea, densa y ruidosa pelota qe no dejaba qe se entendiera nada, ni la parte de los Lagartija ni la del cuadro flamenco. Bueno, sí... la batería no se oía mal, pero hay qe ver qé sonido de caja más feo tiene Eric Jiménez.

En los bises hubo sorpresitas: la primera, un tema de Astor Piazzolla, "Chiquilin de Bachin". La segunda, qe sirve para redondear esta crónica, fue un homenaje a Michael Jackson ("Maiquer Jarson" en la expresión del propio Morente): sobre una base de acordes, Morente cantaba mientras Alfonso Losa bailaba al más puro estilo Jackson. Sin parar y mientras todos coreaban "Will You Be There", Estrella Morente (qe había aparecido por sorpresa en mitad del concierto... Casualmente, en el concierto también estaba otro Morente, en este caso Enrique hijo) se transmutaba en cantante de soul, improvisando unas cuantas florituras. Este homenaje perpetrado por el maestro lo dice todo sobre su talante musical y sobre la grandeza de su personalidad artística.
Hubo más rato de bis, aunqe no más sorpresas.
¿Qerías más, después de aqellas dos horas?
-Trabas. Julio'09
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