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TOMATITO Y DIEGO "EL CIGALA".-crónica
Tomatito, guitarra
Diego "El Cigala", cante
Antonio Zúñiga, Simón Román, Juan José Amador y Antonio "El Pescao", palmas y coros
Israel Suárez "El Piraña" y Lucky Losada, percusión
Yelsi Heredia, contrabajo
José Maya, baile
Teatro de la Axerquía, Córdoba
2 de julio de 2009. 23:30h
Aforo: tres cuartas partes de entrada
Arrancábamos las crónicas de la vigésima novena edición de uno de los mejores festivales qe podemos disfrutar en la península, el de la Guitarra de Córdoba, acudiendo al concierto con el qe Tomatito y El Cigala se juntaban para ofrecernos su espectáculo "40 kilos de carne", del qe va a salir un disco grabado en vivo qe a buen seguro se va a convertir en superventas, pues se juntan dos grandes estrellas de la industria musical flamenca. Por efecto de la sinergia, cuando juntas dos materiales de gran valor, el producto resultante ha de ser más del doble de valioso qe cuando están separados. ¿O no?
No necesariamente. Ambos han dado grandes muestras de talento y genio a lo largo de sus largas carreras, tanto en solitario como junto a otros artistas, pero "40 kilos de carne" es un caso similar al de "El gusto es nuestro", "Dos pájaros de un tiro" o el reciente dúo Sánchez-Baute: una gira qe no cuesta nada montar y pa la saca. Salvando las distancias, por supuesto: esta simbiosis artística, al contrario qe las citadas, mantiene la dignidad.

El Cigala salió solo al escenario. A pesar de previsible, el arranqe con él solo pudo ser efectivo, pero no fue el caso, ya qe pasaban veinte minutos de la hora convenida cuando arrancó a cantar. Mal, muy mal: poco profesional, y menos hacerlo sin murmurar una disculpa o perfilar una explicación. En fin, la toná o lo qe fuera qe cantase, a pesar de aplaudida, no logró eliminar el malhumor latente en el respetable. Ya se puede imaginar el lector qé sucedió después de terminar El Cigala su cante a capella... efectivamente. Se retiró y salió Tomatito a tocar solo. Por fortuna, opino, no fue una rondeña lo qe abrió su toqe, sino alegrías. Está bien encontrar variedad de vez en cuando.

Al juntarse, la cosa mejoró por momentos. Mucho mejor escuchar a Tomatito con El Cigala qe, verbigracia, con Simón Román, dónde va a parar, aunqe éste estuviera en ese momento formando parte del grupo de palmeros qe de vez en cuando destruían vociferantes la magia qe el tándem entre el almeriense y el madrileño destilaba con cuentagotas: el coro mal, muy mal. Me repatea profundamente el cantaor qe parece qe le pellizcan el nervio ciático continuamente. Háztelo ver, compadre.

Con respecto a los protagonistas, sólo dos apuntes: primero, Tomatito pasaba a un absoluto segundo plano cuando irrumpía la imponente voz de El Cigala. Se volvía un aburrido acompañante y se echó de menos un contrapunto más eqilibrado entre los dos. Segundo, El Cigala repite más giros melódicos qe el "Bolero" de Ravel la melodía principal: Ravel lo compensa con un colorido instrumental desbordante, pero aqí hablamos de una voz tan personal y tan única qe no resulta en una suficiente variedad. Qe no se me malinterprete: El Cigala posee un timbre de voz prodigioso y capaz de algunos giros sorprendentes. No es un gran virtuoso técnicamente hablando, no es un malabarista del cante, pero eso no es necesario para hacer buena música, y él la hizo. Volviendo a Tomatito, sería bueno qe se tomase un tiempo para buscar aires nuevos para su toqe qe, aunqe sigue siendo elegante, peca de volverse sobre sí mismo excesivamente.

El resto de los músicos, salvo el coro, muy bien. En cuanto a José Maya, tuvo un mejor control sobre su baile qe en el concierto del año pasado, lo qe significa qe el arte ganó por fin al atletismo. En definitiva, un concierto elegante donde no faltaron bulerías, soleares, tangos y rondeñas, bien tocadas y bien cantadas. También hubo una peqeña incursión por los últimos derroteros visitados por El Cigala, con algún bolero y algo de copla, y muy destacable una sevillana qe me puso los pelos de la espalda como escarpias.
Y eso qe detesto las sevillanas.
-Trabas. Julio'09
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