Somos un cero a la izquierda

 


pr Eduardo Gijón

a la caza del Snark. 1981, Teatro Estable.
a la caza del Snark. 1981. Teatro Estable -ver detalles-

Cuaderno de bitácora. Nunca encontraremos al Snark. La espantosa borrasca de estos días ha dado paso a una calma chicha que nos tiene acorralados. A algunos les da por cacarear y otros imitan a los patos y degüellan a las gaviotas. Peor esto que la batalla librada contra la tempestad, contra ese mundo que no es más que un revuelto torbellino de tinieblas y de agua. A nuestro capitán le duele la patera hasta las entrañas. Tenemos el frío en el corazón y amarga la boca por el insomnio. El huracán y los pájaros han devorado los últimos jirones de nuestra flamante calavera. Empapados por la lluvia, abrasados de día, tiritando de noche. El frío es cruel, se ha helado todo el aceite de coco almacenado. Diríase que la Corona jamás compulsó la patente de corso al santo Pasolini. Nunca cazaremos al Snark. Toda la tripulación, inmóvil y acurrucada, ha estallado en una siniestra carcajada al escuchar los gritos enloquecidos del capitan: ¡póngase a la escota de la mayor! ¡al aparejo de la botavara! ¡atienda las velas de proa! ¡orza a la banda, mequetrefe! La luna sigue esparciendo la maravilla de su brillo austral sobre el mismo escenario encantador y aborrecido. Hoy, al menos, algo de café y plátanos calientes. Nos fumamos las vainas. Últimamente han caído el cántabro Urbistondo, Silvino Melgarejo, el magnífico Lázaro y el noble Francisco. La grumete Koral se nos fue por la borda y rodó como un huevo sobre las olas, pero pudimos rescatarla. A todos nos va untando Kronos las orejas con crecepelo. Desde que la tierra es redonda el mar no tiene fin. Tampoco esta insensata aventura. Alguno sigue atado al palo mayor por dudar de la existencia misma del Snark. No podemos consentir esa clase de blasfemias. Cazar a la maldita criatura es nuestro destino. Y esto es tan cierto como que apenas queda mojama en la bodega. Ron tampoco. Santo Pasolini envíanos esa luz de tus luciérnagas apagadas. Fortalécenos con la rabia de tu bendita mala suerte. ¡Por allí parece que resopla!

Eduardo Gijón. oct'07

sin abuso de desesperación, 1982
sin abuso de desesperación. 1982 -ampliar-

 

insultos al público, 1986
insultos al público. 1986 -ampliar-