Hace muchos años, para esos que todavía vemos los anuncios por televisión, existió un anuncio publicitario que se preguntaba “a qué huelen las nubes”, y la verdad es que fue un éxito. Luego esa frase se quedó en el acervo cultural del país y todos se lo preguntaban. Además de una gran campaña de marketing, fue una gran pregunta filosófica.
Pues bien, hoy yo no vengo a inventar nada, pero sí vengo a hacer una pregunta que seguro que en muchas ocasiones te la has hecho. ¿A qué huele el mundo? Porque lo que tenemos claro es que, pese a que ahora todo está globalizado, es cierto que cada país tiene su aroma, tiene su esencia. Y que somos de esos que cuando nos llega al olfato un aroma lo podemos trasladar a un país concreto. Así pues, súbete en este globo porque arranca la vuelta al mundo del olor.
Lo que tenemos claro es que los olores formarte parte de nuestra memoria emocional. Son esos sentimientos que nos transportan sin pedir permiso. Cada país tiene su propio «perfume». Y aquí es donde se une combinación de naturaleza, cocina, tradiciones y clima que hace que cada país sea único.
Siempre me ha gustado eso de tener un olor que sea característico tuyo, lo siento como algo muy dentro. Lo bueno es que ahora se puede hacer, si quieres tener un perfume de tu propia marca de empresa o de cualquier tipo hay Laboratorios como Syrch, que son expertos en crear perfumes marca blanca. Y es que mola eso de tener tu propia esencia y decir que hueles a algo único en el mundo.
Francia
El país vecino, con el que tantas veces tenemos enganchadas, ya sea en lo político o en lo deportivo, me huele a pan recién horneado y lavanda. Y esto la verdad es que lo recuerdo por experiencia. Durante mi viaje a París lo pude comprobar. A cada paso te encuentras panaderías desprendiendo aroma de croissants y baguettes. Por ejemplo, en la Provenza, el aire vibra con el perfume de campos de lavanda que se extienden hasta el horizonte. Esto nos hace pensar que la cultura gastronómica francesa y su agricultura mediterránea definen estos aromas clásicos.
Japón
En este país no he estado, pero me encantaría. Ahora bien, la experiencia nos dice que huele a té verde y madera húmeda. Sí, ya sé que he rizado el rizo y que incluso suena un poco pedante, pero creo que es así. Y esto me viene porque los templos sintoístas y los jardines zen desprenden un olor a madera de cedro mojada. Por su parte, en las casas tradicionales, el olor a tatami, que está hecho de esteras de arroz, se mezcla con el vapor del matcha. La conclusión es que Japón tiene una profunda conexión espiritual con la naturaleza y rituales que involucran aromas puros y frescos. Y por eso, nos huele a esto.
México
Una vez al mes en mi casa huele a maíz tostado y chile, o lo que es lo mismo, huele a México lindo y querido, que decía aquella canción. Las calles de este país tan precioso están llenas de antojitos. Por un lado encontramos el maíz, base de la gastronomía mexicana, y los chiles cocinados. Y por otro lado, se siente en los mercados un ligero aroma a incienso de copal usado en ceremonias tradicionales. Está claro que México huele a la cocina callejera y a sus conocidas celebraciones populares, que desde aquí te recomiendo que si no las conoces, hagas por hacerlo, porque no te vas a arrepentir.
India
Si te digo que un país huele a curry, incienso y flores de jazmín seguro que no te vas a confundir en la respuesta. Estamos hablando de India. En cada esquina del país asiático, los olores se superponen. Lo decimos porque tenemos especias cocinándose, varitas de incienso en los altares domésticos, y guirnaldas de jazmín vendidas en los mercados. La verdad es que me gustaría ir a este país donde siempre se siente una mezcla de cocina vibrante y espiritualidad.
Brasil
Este país no es solo conocido por sus futbolistas, también lo es porque huele a frutas tropicales y tierra mojada. Aquí es el calor el que tiene gran protagonismo. En este caso porque libera el dulce aroma de la guayaba, la papaya y el maracuyá. Y encima cuando llueve sobre la selva amazónica, la tierra libera un olor denso y fértil, o eso es lo que me han dicho, porque yo no he tenido la suerte de estar. En este país la biodiversidad tropical es tan rica que se siente incluso en el aire.
¿Qué te ha parecido esta vuelta al mundo de los olores? Se admiten más sugerencias.